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Zapatillas que hemos utilizado para preparar un Maratón

Publicado el : 27/03/2019 12:07:49
Categorías : BIKILA TV

Hoy traemos un caso práctico en el que os mostramos las diferentes zapatillas que hemos usado para correr un maratón, el de Sevilla en este caso. Normalmente cuando pensamos en las zapatillas de maratón lo hacemos en aquellas que vamos a usar el día de la prueba. Pero si estas son importantes, no lo son menos aquellas con las que nos preparamos para llegar en forma a la salida.

En este caso, los pares que hemos utilizado para la preparación han sido 6 modelos distintos y cada uno de ellos buscando un rendimiento distinto. Si bien algunos de ellos se solapaban, el plan de entrenamiento era tan exigente que preferíamos tener rotación de sensaciones para tratar de evitar molestias derivadas de la carga de kilómetros y no adquirir vicios.

Por lo tanto, lo primero que explicaremos es que nuestro plan de entrenamiento exigía una carga de entrenamientos de 7 días a la semana durante 13 semanas, con algún día de descanso intermedio impuesto por la salud o algún otro imponderable. Cada semana tenía 3 días de rodaje a ritmo medio/tranquilo, más un dia de rodaje largo, un día de fartlek, un día de serie medias y un día series largas.

Durante la preparación de una maratón. Lo primero que nos tenemos que garantizar es el volumen de kilómetros, por lo tanto la elección de esta zapatilla es crucial y ha de ser especialmente cómoda y confiable, sin atender tanto las sensaciones de ritmo, y prestando muchísima atención a la amortiguación y la estabilidad. La primera para minimizar la fatiga derivada de la carga de kilómetros y tratar de conseguir sensaciones agradables a pesar del cansancio muscular y la segunda para tratar de evitar desviaciones que motiven sobrecargas por apoyos viciados. Por lo tanto, estamos hablando de las zapatillas de rodaje, aquellas con las que más kilómetros vamos a hacer durante la preparación, en este caso, al menos 3 días a la semana. Dado que soy un corredor pronador, la zapatilla que elegí, fue la Adidas Supernova St, una zapatilla de hace un par de temporadas que se caracteriza por la amortiguación Boost, que es especialmente blanda y me resultaba muy agradable. También se caracteriza por una base de apoyo muy ancha y plana que me aseguraba los apoyos aún cuando iba fatigado y con la que no miraba cómo corría, simplemente, corría, la seguridad en los apoyos y la protección ya la ofrecía la zapatilla. Además tiene una horma suficientemente ancha que me permitía la dilatación suficiente del pie aún en las tiradas más largas. Por último, destacar la suela Continental que ha hecho que la zapatilla dure más que ninguna otra de las que he utilizado hasta ahora con la garantía de un agarre en cualquier tipo de terreno. Este modelo ha sido mi zapatilla de máxima confianza y me la he puesto en todos los rodajes y cada vez que me sentía más fatigado de lo normal, incluso en algunos días de ritmos más rápidos. En la actualidad el modelo que la sucede es el modelo Adidas Solar Glide St que mantiene los parámetros de amortiguación y estabilidad de la versión utilizada, pero con leves variaciones. Lo que más ha cambiado es el ajuste, siendo este modelo más suave y ajustado al pie que su predecesora.

Pero como la carga de kilómetros ha sido bastante grande, llegando a los 160kms semanales, y me gusta que las piernas no se acostumbren a un sólo apoyo, en ocasiones he cambiado este modelo por la Saucony Triumph Iso 2, sí, sí, la Iso 2, una zapatilla de hace dos años que tenía por casa y que a pesar de ser neutra, siempre me funcionó muy bien porque mantiene la horma medianamente recta que me aseguraba los apoyos y su amortiguación Everun no me hacía echar de menos al Boost. Además es más ligera, por lo que tampoco me venía mal ahorrarme algunos gramos. Eso sí, casi siempre las he usado con plantillas de corrección que me aseguraban unos apoyos correctos y compensaba mi apoyo pronador en una zapatilla neutra de tanta amortiguación. Este modelo en la versión actual es aún más acolchado gracias a que su media suela es enteramente de Everun y esto le confiere un recorrido más largo, pero mantiene el ajuste Iso y por lo tanto su confort.

Al final de la preparación, cuando apenas quedaban 25 días, la Adidas Supernova St dijo basta en la zona del dedo gordo y el upper se agujereó. Esto es algo bastante normal en mi caso y en principio no dejo de usar ninguna zapatilla por este motivo, pero en esta ocasión tuve la mala suerte de que me provocara un enganche en la uña que producía mucho dolor. Así que nos despedimos y la cambié por la Saucony Guide Iso. Si ya estaba habituado al tacto de la Saucony gracias a la Triumph y a la estabilidad de la Supernova St, la Guide Iso era la candidata perfecta. Además elegí media talla más y me aseguraba no maltratar mi maltrecha uña. Desde el primer momento se me adaptó como un guante y no tuve necesidad de hacer periodo de adaptación, 24 kilómetros nos cayeron el primer día y tan amigos. Sé que son zapatillas que en principio pueden parecer para corredores de más peso, pero en mi caso las prefiero cuando lo que se trata es de hacer volumen.

Para los entrenamientos de fartlek, es decir aquellos entrenamientos que se caracterizan por los cambios de ritmos de diferentes distancias y en los que al final se hacen no pocos kilómetros quería una zapatilla que me diera la seguridad para no sobrecargarme en exceso, pero que me transmitiera sensaciones más rápidas. No quise arriesgar demasiado, la Brooks Adrenaline 18 no dejaba lugar a dudas. Su control de pronación me aseguraba la protección necesaria y al mismo tiempo era mucho más fácil de mover que la Supernova. La Brooks Adrenaline está consagrada como una de las zapatillas más seguras del mercado, pero tradicionalmente no había sido muy rápida, pero en la versión 18 consiguieron hacerla más agradable para corredores más ligeros o ritmos más intensos. La actual versión 19, ha vuelto por sus fueros y vuelve a ser un modelo de máxima protección, con más peso y volumen que su antecesora y en mi preparación habría entrado a ocupar el lugar de la Supernova. Por eso en la actual gama de marca de Seattle elegiríamos las Brooks Ravenna 10.

Y vamos afinando. Tenemos que elegir algo para hacer las series. Todo maratoniano habrá tenido la sensación en las primeras semanas de haber elegido una empresa imposible de realizar. Uno ve el plan de entrenamiento que tiene por delante y, las distancias y los ritmos, parecen una utopía, sólo la determinación y la confianza hacen que sigamos adelante. Pero la prudencia también es una buena compañera para las primeras semanas. Esas primeras semanas las distancias de las series y los ritmos no son tan exigentes, sobre todo si las comparamos con lo que haremos al final, por lo que lo ideal era escoger una zapatilla lo suficientemente rápida para ritmos exigentes, pero mucho más segura que la de competición. La intención es cumplir con el plan y tratar de no fallar, no es tan importante hacer grandes hazañas como realizar los entrenamientos con el menor desgaste posible. Por norma general, las zapatillas mixtas, que son las ideales para desempeñar esta función, suelen ser neutras y en mi caso esto plantea problemas, pues combinarlo todo no es fácil. Me decidí por el modelo Asics Dynamis, una zapatilla de perfil medio, con la puntera muy levantada que me facilitaba la transición y con una horma muy recta apoyada sobre una pieza estabilizadora muy firme que aseguraba el apoyo de mi arco aún con mucha fatiga. Estas zapatillas cuentan con amortiguaciones de tacto más seco y de mucho menos recorrido. Pero cumplieron perfectamente con el objetivo de sacar ritmos rápidos con la menor carga muscular posible. Las usé para hacer las series medias y largas hasta que el plan entró en las semanas más intensas, cuando las dejé para hacer los fartlek que ya debían salir más rápidos y yo también estaba más resistente.

Y llega la hora de la verdad, hay que pensar en la zapatilla de competición. Como uno no lleva dos días corriendo, si algo hay en casa, son zapatillas de correr y si de todas ellas guardo cariño, hay una que es especial. Desde hace años tengo la Adidas Adios Boost 3. Esta compañera la elegí en su día con la intención de hacer las carreras de 10k y la sorpresa fue que además de funcionar extraordinariamente bien para ese fin, además también lo hacían en distancias superiores, convirtiéndose en mi zapatilla de competición para cualquier distancia en asfalto, desde 3k hasta la maratón, logrando hacer mejor marca personal en todas las distancias. Con ellas empecé a hacer las series más intensas y las competiciones preparatorias. Me gustan especialmente porque son muy ligeras, bastante bajas y eso me vale para compensar mi exceso de pronación, además cuentan con una buena pieza estabilizadora, suficientemente altas de tacón como para no destrozarme de sóleos y/o gemelos. La suela Continental que me garantiza duración y tracción aún en asfalto mojado. Sólo tienen un pero, hace casi tres años que las tengo y aunque no han dado motivos, quizás debería valorar cambiarlas. Así que cuatro semanas antes de la maratón me pongo manos a la obra y voy probando diferentes modelos en la tienda, hasta que un día, más por curiosidad que por otra cosa, me calzo las Nike VaporFly 4% Flyknit. Desde el primer momento me transmiten algo distinto al resto. Pero son para Kipchoge, ¿que hago yo con ellas si no son para mi pisada y mucho menos me acerco a sus ritmos? Pero por otro lado, todo está saliendo tan bien que quién sabe si volveré a poder hacerlo. Decidí poner toda la carne en el asador y me tiré a la piscina. El primer día, un viernes, hice 17 kilómetros con ellas. Efectivamente, me encantan y no parece que vaya a tener problemas. El martes siguiente tocan 3x5000, quizás las series más exigentes de todo el plan por el volumen y los ritmos. Y....mejor marca en todas las series, alcanzando ritmos que no había conseguido antes. Sé que no todo han sido las zapatillas, pero no parece que combinemos mal. Tan sólo un poco de sobre carga de sóleos. El domingo toca media maratón progresiva desde ritmo de maratón. La marca perfecta, incluso un poco más rápida de lo que debería, pero hay algo que echa al traste todas las expectativas para usarla en maratón. Me han dejado tres días para el arrastre, apenas si puedo rodar a ritmos lentísimos porque los sóleos se me cargan demasiado. La zapatilla es rápida, pero también es muy inestable, su goma ZoomX me viene muy para los cuadriceps, pero no me asegura la pisada. Así no podría hacer una maratón. Después de varios días dando vueltas a la cabeza para buscar posibles soluciones, encuentro una que os enseñaremos en más detalle en los próximos vídeos y con ellas realizamos los últimos entrenamientos de series importantes. Quedaban cuatro días de series clave 2x10.000m – 3x5.000m – 2x5.000m y 2x5.000m. El resultado magnífico, la zapatilla funciona como lo hacía antes y la hemos corregido los problemas que nos generaba. Tenemos el cuerpo preparado para la maratón y la herramienta adecuada y afinada para conseguirlo.

Vamos para Sevilla.

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